Soy un nitaíno bajo el mando de Dagüao, cacique del yucayeque del río Santiago en las tierras de Naguabo en Boriquén. La piel cobriza que resplandece con el ardiente sol es mi orgullo. Estos aceites de colores brillantes se esparcen por mi cuerpo desnudo y son la envidia de los rostros pálidos que sedujeron con mentiras a mis hijos en los atardeceres.
¿Por qué pensé que eran mis amigos? Me hicieron dudar de los espíritus de Attabeira, de Yocabú, de Maquetaurie Guayaba y Guabancex y también de los Maboyas: ánimas maléficas que acechaban en las noches por el batey. Los semidioses blancos caídos del cielo nos castigaron por no creer en su dios. Ultrajaron a nuestras mujeres, hermanas e hijas en nombre de su Rey y religión. Nos robaron las tierras y sobre todo la dignidad. Deshonraron a mis dioses, a mis antepasados, a mis padres, incluso a todos mis descendientes.
Aún recuerdo cuando adoraba a mis deidades en la ceremonia del areíto y en mi juego de pelota preferido: el Batú. Por más que clamamos con el alma y adoramos sin límites a nuestras divinidades no nos escucharon. No hubo amuleto en collares o brazaletes capaz de detener el derrame de sangre virgen de mis hermanos caribeños por los riachuelos y las rocas en esta Isla.
El río, el viento, las montañas, el verde monte y el marrón de nuestras praderas palidecían cada vez que masacraban a uno de mis hermanos al enfrentarse a la opresión. ¡Qué lástima que ninguno de mis pares en esta casta militar alcanzara la victoria en la defensa de cada indio maltratado!
¿Dónde se encontraban nuestros dioses cuando estos abusadores nos despojaban de toda riqueza? Pese a que Agüeybaná nos protegía de cualquier enemigo desde Guainía, se dejó engatusar de estos tiranos. Estos conquistadores no respetaron ni tradiciones, ni cultura, ni héroes.
Tampoco veneraron a la inolvidable Anacaona, flor de oro, nuestra máxima heroína la cual fue llevada a la horca para obligarnos a la rendición. Mi arco y flecha no fueron suficientes para defenderme de estos asesinos españoles. Así, junto a mis hermanos indígenas, fui también exterminado…


Mi sangre taina vive, aun espera justicia, taino ti natio. Mil abrazos
Te salió no de taina para fuera!!! jajaja
Si y con furia!!! ja ja ja
Reblogged this on Isabelgaviota's Blog and commented:
Mi sangre taina vive, aun espera justicia, taino ti natio.
Gracias amiga por el reblogueo. Sigue volando por el Caribe con los ojos bien abiertos, que está temblando la tierra. 🙂
Ja ja ja malo malo malo 🙂