Con la llegada del siglo veintiuno, la Internet y el uso de la alta tecnología en los medios de comunicación la creatividad no tiene límites. Los efectos especiales, la nitidez y definición de las películas para el cine, laptops, tabletas electrónicas y los plasmas con Blu-Ray son asombrosos. Es fantástico lo que se puede hacer con el 3D para impactar a los seguidores del cine y la pantalla chica. En fin, los creativos en lo visual pueden hacer maravillas de las historias que nos narran los escritores y guionistas. Me parece excelente que podamos contar con las técnicas y herramientas modernas para complementar nuestros trabajos como creativos, fanáticos de la ciencia ficción o literatura.
Tanto en la historia de las artes plásticas como en la literatura nos percatamos del uso de viejas historias, verídicas o imaginarias que son modificadas o reinterpretadas una y otra vez en la búsqueda de lograr impactar y ser creativos. ¿Tener imaginación es sinónimo de creativo? ¿Esto tiene realmente un valor artístico o literario? ¿De quién es la idea original?
Como ejemplo, el uso de referentes en la narración de microcuentos es un elemento vital e indispensable en la literatura creativa moderna. Así que los cuentos famosos como Caperucita Roja, La Bella Durmiente, Los Tres Cerditos y el Lobo, Hansel y Gretel, El Patito Feo, Blanca Nieves y los Siete Enanitos son utilizados de forma análoga para que el lector pueda tejer su propia historia a base de los elementos básicos que recuerda. Por eso el uso de referentes debe ser cuidadoso ya que puede engrandecer o liquidar una buena obra literaria. Además, en mi opinión, ya está clichoso el uso de estas historias infantiles en lugar de crear una idea fresca y original o el uso de otro tipo de referentes.
En el cine la nueva moda es la historia trillada de Blanca Nieves y los siete enanitos. En la pasada película protagonizada por Julia Roberts donde la historia se concentró en el personaje de la malvada bruja fue con un toque burlón y jocoso. En la última versión de Blanca Nieves y el Cazador nos sorprende una historia de una Blanca Nieves guerrera que en vez ser despertada por el príncipe azul, el beso sazonado con lágrimas de un cazador alcohólico es el antídoto. La propia Blanca Nieves es la que se libera de la bruja al terminar vencedora en la lucha de poderes entre el bien y el mal. Tanto el príncipe como el cazador son salvados por la propia Blanca Nieves al matar a la bruja. Me encantó que la mujer sea la que protagonice no como una doncella dulce que representa la vida misma y a la naturaleza, sino como una líder amazónica. Es obvio, que esto no es un cuento infantil ni apropiado por los bolsillos de violencia para ningún niño. Cabe aclarar, que los cuentos infantiles famosos son muy antiguos y que pasan de generación en generación modificados por la reinterpretación o intertextualidad del narrador.
Por ahí se acerca el largo metraje de Abraham Lincoln como cazador de vampiros. ¿Explosión de imaginación y creatividad? Lo que nunca veremos es una versión de Blanca Nieves vampira, lesbiana, transgénero y mucho menos protagonizada por una joven negra. Bueno, callad ingratos que la imaginación de los productores de cine en Hollywood no tiene cadenas. A lo mejor la insertan como hija ilegítima del presidente Obama antes de que se declare homosexual… ¿Romperá el récord como la película taquillera del 2012? ¿Será nominada para la próxima celebración del Oscar? Por lo pronto empezaré a escribir la historia, antes de que alguien la cite, haga una alusión o plagie la idea… ¿Creatividad?

