Cuento: BLIND DATE

INMORTALS

Hoy recordé la única vez que fuimos al cine juntos. Era un film en tercera dimensión. Estaba comprando palomitas de maíz, dulces y refrescos mientras tú reservabas unos buenos asientos. Para mi sorpresa cuando entré a la sala habías seleccionado unos lugares en el ala inferior más cercana a la pantalla. Me senté dejando una butaca entre nosotros. De inmediato, ordenaste me sentara a tu lado. No me atreví a preguntar por qué sentarnos tan aislados del resto de los pocos espectadores en la tanda.

Era divertido verte con aquellas gafas ridículas. No dejaban apreciar tus ojos confundidos.  El estreno era uno de titanes mitológicos, una lucha sangrienta muy violenta. La pantalla gigante se abarrotó de hombres con cuerpos espectaculares y perfectos como el mío, de los que afirmas no son tu preferencia.

En realidad la película no me llamaba en nada la atención. Era el sacrificio para estar contigo. El guión que desarrollabas a mi lado rebasó el alto voltaje de la cinta cinematográfica. Tu mirada castrante se dejaba entrever cuando la luz de la pantalla te iluminaba. Me daba temor rozarte, así que mantuve mi antebrazo izquierdo lejos del calor de tu codo derecho. Advertí que estabas completamente loca cuando me confesaste en la oscuridad que solo podías tener sexo con alguien que consideraras inferior, pues eso te daba seguridad. Admitiste tu incapacidad para llegar al clímax en ese escenario. Quedé perplejo, congelado. En honor a la verdad podía oler la bipolaridad entre tus piernas.

De momento, descubro que te tocabas el pecho como si estuvieses excitada con la violencia del largo metraje. Te abriste la blusa y dejaste al descubierto las intenciones de autosatisfacción en la claridad intermitente. Todo lo planificaste a la perfección, desde la selección de la película, el guión excelente y tu actuación magistral. Entendí muy bien el mensaje. Lo que nunca olvidaré fue la despedida. El grado de morbosidad al preguntar sobre cuán exitosa había sido nuestra primera cita en una escala del 1 al 10 fue histórico. No tuve otra, se me atascó el cerebro y el miedo a que me siguieras humillando me silenció el orgullo. Volví a mentir en mi séptimo y último intento de buscar pareja. “Casi 10”, fue la respuesta.

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About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
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1 Response to Cuento: BLIND DATE

  1. Luis Valentín Calderón's avatar Luis Valentín Calderón says:

    Y dicen que los placartes no están llenos de fantasmas y esqueletos, casi fantasmogórico, me encantó. Mr. E.

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