Al verte desnuda, esbelta, fría y pálida me enloqueces. Es increíble que al tocarte con mi flama, enciendas tu piel y vibres. Esquivas mis ojos cuando me deleito con tu figura. No entiendo por qué tus lágrimas hirvientes se escurren de prisa moldeando tu vientre. Sé que esperaste con paciencia y derrites la virginidad ante mi virilidad. No quiero que este momento se acabe, que desaparezcas como las otras. Estoy harto de tantas mujeres-velas. Prefiero interrumpir por hoy esta venganza.
Es mejor apagarte y me dures al menos otro día.

Si todo fuese tan fácil de manejar como apagarlo y prolongarlo para encenderlo cuando necesitemos de la luz..
Un comentario muy acertado. Un abrazo amiga escritora. Qué bueno saber de tí!!!