Nadie tiene una idea de mi secreto. Ni se imaginan mis preferencias y virtudes. Por las noches me desdoblo para mi segunda jornada de trabajo. Desde pequeño tengo la facultad de separar mi alma del cuerpo con una facilidad increíble. En mis nocturnas escapadas espirituales descubrí que no todos tienen un ángel guardián. Así que hace cinco años me convertí en el protector celestial de mis amigos y familiares.
Apenas tres meses que entro en los sueños de mi suegro que no tiene un arcángel asignado. Ayer irrumpí por última vez en las pesadillas de este viejito moribundo. Don Gelín falleció de un derrame cerebral justo antes de que yo pudiera abandonar su cuerpo.
Hoy… oficialmente soy un ángel de la guarda. Dios me reclutó por mi vasta experiencia laboral.

Angeles morando entre nosotros! fascinante idea. Nunca sabes quien te visita en sueños y hasta te guarda.. Como siempre tus historias fascinantes.
Gracias niña por tus palabras. Un abrazo.
Uno lee este sitio,acto seguido reflexiona.
Gracias.