Eres un gran poeta. Lo sé desde que te conocí. Juegas al mago Merlín y endulzas el océano con tus palabras, sin dejar huella del condimento salado que define su esencia. La envuelves en el sueño pesado de una metamorfosis medieval. La posees con la pócima encantada construyendo castillos de azúcar en la cotidianidad de la imaginación. Hechicero bastardo que tejes con tus besos la telaraña del engaño.
Esta mañana descubrí las heridas sangrando en sus manos y pies. Las rimas pusieron al descubierto tu naturaleza: un alquimista que disfraza con letras los clavos de la crucifixión.

Todo lo que he leido hasta ahora es fenomenal, aunque necesito hacer un comentario: En qué se parece un caballito de mar a un paragua? En que se puede hacer lo que uno quiera debajo del agua… siempre y cuando el hombre pague por las consecuencias…
Amigo gracias por tus halagos. Me fascinó la primera parte de la adivinanza del caballito de mar y el paraguas, viniendo de un capitán de barcos como usted. No creo en pagar las consecuencias, presupone que la acción submarina ha sido negativa… jejeje
La verdad tienes mucho talento para escribir y emocionar
Ohhhh, me lo voy a creer, jejeje… Besos