Quisiera ser como ella, tener el alma de serpiente, para cuando me lastimen mudar la piel del corazón dejando el pellejo maltrecho en el pasado. Mira que lo intento sin éxito. Lo único que logro es seguir arrastrándome y alimentar mi espíritu con puras ratas y carroña. Ya me cansé de mi naturaleza. Basta, llevo tantos años en esta casa de prostitución y necesito jubilarme aunque no tenga pensión de retiro.
No más quejas, pudo ser peor mi historia. ¡Silencio! Decidí morderme la lengua y dejar que mi propio veneno consuma mi dolor.
