Hay bullying en cada átomo de la vida; en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en la iglesia, en la calle. No es exclusivo de los malos o delincuentes. No discrimina por sexo, ni raza, ni cultura. No excluye a ninguna profesión o posición. Ni los sacerdotes, monjas, pastores, maestros, médicos, jueces están exentos de maltratar a los demás.
Hay quienes dicen amarnos y disfrazan su acoso a través de chistes o bromas de mal gusto. Hasta quienes se escudan en el término sinceridad y bajo el sello de la autenticidad masacran a los seres queridos.
Pasó el Día del Amor… y nos abrumaron con chocolates y regalos… y de palabras lindas. ¡Enhorabuena!
Pero no es suficiente. Yo trato cada día de cuidar mis palabras y mis actos para no herir los sentimientos ni la estima de las personas que amo. Todos los días me alejo un poco más del bullying, aunque a veces nos hagan pensar que es parte de nuestra naturaleza.
