No pienses que te estoy asechando. Ayer te vi en una de las playas más hermosas de Las Bahamas, bebiendo piña colada sobre una hamaca debajo de la palma más frondosa. La brisa te hipnotizaba con su movimiento circular. Tu mirada se perdía en la distancia hasta que tropezaste con el rojo horizonte. Jamás me has descubierto.
Esta vez tampoco me atreví a relevarte mi identidad, con mi imaginación puedo adquirir cualquier existencia. He sido tu sol, tu luna, las estrellas, el camino, el viento, la tierra, el fuego, la primavera. ¿Cuándo me darás la oportunidad de ser tu felicidad?
