Un rey supersticioso cansado de las protestas de los súbditos, de las inundaciones, huracanes y otras fatalidades en su reino los viernes trece, decidió tomar una medida extrema: cambiar el calendario. Proclamó la destrucción de todo almanaque y repartió de gratis el nuevo. Eliminó el viernes, así que la semana contaba con seis días. Los meses eran de dieciséis días empezando con el 0 pues se permitían solamente los números pares. ¿Se acabó la mala suerte?
Un grupo rebelde integrado por los nacidos en días impares dieron un golpe de estado, destronaron al monarca y lo enviaron al exilio.

La versión para Asia del cuento envolvería la eliminación de los día 4 por ser de mala suerte.
Esa información está buena, hasta la mala suerte depende del cristal por donde se mira. Un abrazo Francisco