Él espera con ansias que aparezca a cada hora. No comprende su silencio. Esa indiferencia lo cautiva. Lo excita a seguir insistiendo. Lalo, mi periquito de plumas amarillas lo recibe danzando de contentura. Lo adora aunque no le corresponda. Los ojitos le brillan alumbrando sus plumas alegres por conquistarlo.
Decidió confesarle su amor. Lo espera con la puntualidad de cada encuentro. Se lanza amorosamente y le roba un beso. El pajarito de madera se desprende de su altar y cae en pedazos al suelo. El viejo reloj cucú acaba de perder su último encanto.

Amé el cuento y aquello de “contentura”!
Gracias amiga por esas palabras hermosas con que halagas a mi triste periquito. Un fuerte abrazo!
Que cosa más tierna!!! “Lalo” de tanto amor acaba con su ilusión. Hermoso, me fascinó. Gracias.
Me alegro que te haya gustado, pero mi alegría es doble de volver a escuchar de ti. Muchas gracias amiga! Espero que te encuentres bien de todo. Abrazos!!!
Que tierno.
Me encantó.
Un besote.
Otro besote recíproco amiga. Mil gracias por tus comentarios de apoyo!!!!
Hay amores que matan.. jejeje. Esos amores “puntuales” donde una de las partes solo cumple friamente y el otro es puro sentimiento y excitación no terminan bien.. Linda historia. Puedo imaginarme el pajarito esperando al otro.
Jajaja. Tenemos el mismo grado de imaginación. Un beso amiga!!!