La frente le transpiraba copiosamente como a cualquier mortal mientras se ejercitaba por la acera del campus. Apolo, el polifacético de la clase, el mejor en artes, ciencias y deportes, practicó sin descanso para clasificar. La condición crítica de sudar le impedía alcanzar la puntuación deseada. Era una reacción alérgica por permanecer tanto tiempo entre los humanos.
ÉL pensó que por tener un IQ de dios las gotas de sudor se evaporarían antes de llegar a la meta. No ocurrió así. Además de finalizar empapado en la eliminatoria, lo sorprendió un humillante cuarto lugar. Frente a toda la audiencia, se derritió.

Jaj, muy bueno
Edwin–A beautiful image, a good story, and a nice tribute to the author.
Thanks for visiting my blog and for your nice comments.
Excelente.
Un besote.
Un ramillete de besotes, querida amiga…
¡Se derritió!, pobre Apolo. Saludos amigo.
jajaja… Un abrazo a ti, también!!