Sigo escondida en un lugar que jamás me encontrarás. Toda una vida siempre detrás de ti sin importar tus niñerías e indiferencia. Puse en pausa mi orgullo para que mi brújula fuera tu deseo. No importa donde fueras ahí estaba presente, a tus pies, olvidándome de mi nombre y de mis responsabilidades. Al borde del barranco, lo perdí todo.
Sabes, aunque no me creas, también nosotras nos cansamos que nos pisoteen. Estoy segura que no tienes idea en dónde me encuentro.
Pobre miserable, ya no tienes a nadie que te aguante, ni siquiera yo, tu propia sombra.

¡Wow! ¡Jamás me lo imaginé! Siempre he considerado que el desenlace de un cuento es lo más mágico que posee, pues todo puede esperarse. Me encanta la símil que se utiliza, identificando así, ciertas características de las mujeres sometidas y entregadas a un hombre. Diez chocolatitos 🙂
Eso a mi edad me engorda, jajaja!!! Un abrazo amiga!
Oh, qué fuerte.
jaja, buen comentario javtt11. Abrazos desde mi islita!