Esta atmósfera de juego me enloquece. Ella me fascina, no podía encontrar mejor compañera. Es adorada por todos. Desde lejos le coquetean y somos muchos los que peleamos por sentarnos a su lado, aunque a veces solo nos deleita con su silencio.
Ahí está esperando, callada como de costumbre, pero con una mirada eléctrica, multicolor. La saludo, la acaricio y pongo mi mano derecha suavemente sobre su helado brazo metálico. Por fin, reacciona, la sedujo, se excita. Sus gritos de placer llenan el casino. Deja caer sin control cientos de monedas sobre mis rodillas. Todos nos miran sorprendidos.
Imagen sacada de Internet

Me encantó!
Besotes.
Besotes querida!!!
Siempre sorprendiendo con esos finales 🙂
Saludos lluviosos!!
Un abrazote querida!!!
JAJAJA! Qué grande eres, amigo. Se me acaba de ocurrir que podrías organizar un curso para enseñar tus trucos literarios on-line. Estoy seguro de que las plazas se acabarían en minutos, jajaja… Un abrazo!
Lo tomaré en consideración, jajaja, un fuerte abrazo amigo Benjamín!!!
Sorpredente final, bien ahí.
Gracias amigo!!!
Por nada.