No sé, me gustan tanto las manzanas, tengo dudas que la maestra de salón hogar se merezca probar este sabroso manjar… bueno pero mi abuelita me dice que hay que enseñarle a los demás. Voy a compartir, le llevaré una manzana, quizás un día de estos ella comparta conmigo lo poco que parece tener.
A la maestra le brillaron los ojos con mi regalo, también a su lado resplandeció el espíritu de la manzana, como dice la abuelita Carmen, el aura se le alborotó. La maestra agradecida me sonrió y en la merienda se comió la manzana. La mirada de la señorita cambió y ella se quedó dormida en su escritorio. Todos me observaron sorprendidos y con una pizca de susto en sus miradas. John buscó al director escolar. El principal acostó a la maestra en el piso y tratando de revivirla le dio respiración boca a boca. Ella despertó sonriendo…
Imagen: Pintura de la extraordinaria artista Nicoletta Tomas Caravia

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Para los amigos escritores y artistas del blog Saltoalreverso comparto una de mis manzanas embrujadas… jajaja Abrazos y besos a todos.
Algo sí, como hondo asentado, pero tampoco tanto. Uno mi risa al coro de las tuyas. 🙂
Saludos
Qué bueno que eres parte del coro del buen humor! jajaja Saludos y abrazos!
Tal cual, al menos en esos saludos y demás, Edwin.
Las manzanas son muy buenas.
Un abrazo amigo!
Un abrazo amigo mio.
Excelente relato y me encanta las manzanas. 🙂
Un besote.
Comeré manzanas y esperaré a que alguna Hada me hag a la respiración boca aboca.
Cuento genial.
efe
jajaja me gustó tu versión del cuento. Saludos!
Intriguing!
You’re right elenacaravela, a big hug for you!
¡Tremenda idea! Me gustó mucho 😀
🙂