Abres la última compuerta como un intento desesperado para no entregarte una vez más. Hierven tus aguas íntimas hasta alcanzar el clímax de la ebullición. La temperatura de tu cuerpo, el jugo gratinado que reposa en las profundidades de tu ser no ayudan a que mantengas el control. No logras bajar la libido almacenada al nivel deseado. Una vez más el embalse momentáneo de este néctar salado no es suficiente. Vuelves a desbordarte sin remedio.
Lo sé, él morirá inundado como todas tus víctimas en las profundidades del acantilado.
Imagen sacada de Internet

Wooow what a strong photo.
Thanks for your comments my dear!!!
Es muy bella la forma de hablar de la sensualidad. Gracias.
Gracias por tu visita y tus lindos cometarios!
Bellísimo, que descripción más sensual del deseo.
Saludos
Cristina
Gracias amiga, abrazos!
¡Ah… qué chulo estupendo!
Un abrazo.
🙂 jajaja cuidado en el acantilado!
¿Qué decirte? En fin, lo tendré en cuenta, al fin y al cabo, ese acantilado ahí está…
Un abrazo!
🙂
En tu “Crepúsculo” y recomentario, nada que objetar, por estar en pleno acuerdo en todo; sin embargo determinadas obras me seducen y otras se me resisten. Seguro que algo pierdo, seguro que no padezco. 🙂 Un abrazo, amigo borinqueño.
🙂 jajaja, Otro abrazo, señor del atardecer!