James empeñó su amor incondicional a Isabel creyendo que ella iba a ser la Cenicienta encantada de sus sueños y solo se dedicó a envenenarle la dignidad como toda una Cleopatra. ¡Qué más da, él nunca tuvo dinero para comprarle unas zapatillas de cristal!
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Da pena ver un hombre llorar, precioso lo que has escrito . Un gran abrazo
Otro para ti amiguita! 🙂
La confianza lo es todo en la vida. Bonita imagen a pesar de ser triste.
Saludos Edwin!
Así es. Yo tiendo a ser muy paciente, cariñoso, un tanto altruista, hasta que me dé cuenta que seguir intentando la relación es peligrosamente tóxico a mi tranquilidad y paz espiritual y pierda la confianza. ESO NO SE VUELVE A RESTAURAR NUNCA! Abrazos mi querida doncella!
También los hombres lloran…, poner el amor en alguien que no merece pasa una enorme factura. Un abrazo.
Pero sabes que muchos y muchas caen en esas redes de la ignorancia y después el llanto no es suficiente para limpiarles el corazón. Abrazotes!
Cuando se pierde la confianza en alguien ya es imposible de volver a recuperarla. Muy bonito Edwin, gracias amigo mío
Gracias Carmen, me alegro escuchar de ti. Sé que vas a estar bien y eres muy querida por tus amigos y amigas! Besos y abrazos!
La confianza es la clave de todo tipo de relaciones.
Me ha encantado.
Así es querida Rotze. Un besote y abrazos!
Es muy bueno. Te felicito.
Resulto bastante difícil la técnica del microrelato.
Un abrazo desde Argentina
Gracias. Un fuerte abrazo desde mi isla querido Alejandro!
Duro y triste. Muy real.
Así amigo 🙂
Muy bueno Edwin, genial cuento.
Gracias amigo Álvar, un abrazo!
¡Cuánto se puede decir con pocas palabras!
Estoy de acuerdo con Alejandro, no es nada fácil la técnica del microrelato.
Mi enhorabuena, Edwin.
Gracias a ambos… 🙂