Federico temía envejecer. Él era un pintor excepcional, comparado con los grandes como Manet, Van Gogh, Picasso, Lucian Freud, era un retratista sin competencia, el mejor de su época. Cuando se avistó sus primeras arrugas fue a una hechicera y ella con un conjuro detuvo el proceso de envejecimiento. Federico nunca le pagó el dinero adeudado a la bruja. Él pintó los retratos a papas, presidentes, dictadores, reyes, reinas, príncipes, princesas, artistas célebres y a millonarios. Se hizo de gran fama hasta que pasados diez años los clientes la emprendieron legalmente en su contra, pues todas sus pinturas habían envejecido como si tuviesen vida. Para no ir a la cárcel, se pasó años restaurando pinturas, pues los rostros de sus cuadros no dejaban de envejecer.
La imagen es la pintura de la Reina Isabel de Inglaterra del famoso pintor Lucian Freud

Buenos días que fuerte me parece tu relato amigo!!
Es que hay personas, que no saben asimilar su edad y hacen toda clase de fechorías para mantenerse bellas y guapas, no se dan cuenta que la vida no es eso, están vacías, al menos eso pienso yo, pero todo es respetable, la libertad del otro termina cuando empieza la mía!! vaya rollo que te he dado.
Precioso relato aunque algo macabro verdad?
besotes de cine
Besos amiga Carmen, me fascina escribir de todo tipo de tema: misterio, pasión, amor, ciencia ficción, zombies, vampiros, cuentos de hadas, infantiles, poemas, religiosos, políticos, pro ambiente, automotivación, tragedias, sexo, en fin de todo. Un besote y abrazo amiga me encanta que te disfrutes mi hijos literarios…
Es genial, Edwin.
Un abrazo.
Gracias Isabel, Abrazos desde Puerto Rico!
Gracias Edwin por compartir tus obras, me cautivas cada vez más, Más y más con tu intelecto mágicos con las letras. Dtbs junto a los que amas. Mil abrazos
Cuidate amiga, Abrazotes!!
🙂
Federico me ha recordado a Dorian Gray, incapaz de asumir el paso del tiempo.
Saludos Chelo, hay muchos personajes en la literatura que Federico nos hace recordar. Este tema ha sido desarrollado en cientos de variantes, la vejez y el paso del tiempo coquetean con todos nosotros. Un fuerte abrazo amiga!
Genial Edwin, me ha encantado “las pinturas embrujadas”…creo que envejecer es ley de vida sí y hay que hacerlo con la mayor alegría interior aceptarlo y vivir, teniendo claro cómo es la vida y no oponiéndose todo es fácil en este caso.
UN ABRAZO CON PINTURA SIN EMBRUJAR! 🙂
jAJAJA… Tengo 57 años y en mi caso, me alimento bajo en azúcar, en sal. No como carnes rojas, estoy en rutina de ejercicios, casi 10 años. Trato de evitar el stress. No es fácil, pero somos seres de hábitos, la clave es cambiar los malos hábitos por buenos. Claro hay que dejar espacio para las locuras y la espontaneidad. 🙂 abrazos!!
ABRAZOS EDWIN! y vivan las locuras y la espontaneidad y la gente con ganas de cuidarse como tú y yo también me incluyo, tengo 33 años.
🙂
Eres una bebé, jajaja… pero tienes que cuidarte para que llegues a los 60 poderosamente saludable y feliz.. Estoy en una nueva rutina de boxing, karate, judo y kick boxing, no hay edad ni para el amor ni para los deportes. Y desde luego para las locuras… jejeje 🙂
🙂
Me pareció súper interesante. Siempre disfruto del arte de su imaginación 🙂
Me alegro! Saludos y abrazos!
Me ha gustado mucho. Me imagino a los dueños de las pinturas quejándose porque envejecen ellos y envejecen sus pinturas al mismo tiempo, o quejándose porque creen que envejecen porque los cuadros lo hacen. En lugar de congelar el tiempo en un momento bello, son como un espejo. ¡Un abrazo!
Gracias por visitarme y me akegro mucho que te gustara. Un fuerte abrazo!
I’ve never seen this picture before. Or heard this tale – very intriguing, be it fact or fiction.
🙂
¡Que obsesión por la juventud! Pero que bonito relato. Un saludo.
Edwin la verdad que la edad no perdona y las arrugas , ponerse fea, pues mejor, eso es que esta una vida. un gran abrazo, es precioso
🙂 Besotes amiga Chari!