Salí despavorido sin mirar para los lados, la lluvia me abofeteaba como si quisiera despertarme de la pesadilla. El viento se unió a la comparsa y entre ambos me tumbaron al suelo. Los chorros de agua ahogaban los poros de mi epidermis que luchaban por respirar. Los párpados entreabiertos trataban de proteger mi vista de los afilados dardos líquidos que insistían en lastimar mis pupilas. En más de tres ocasiones traté de pararme pero era imposible. No había forma de mantener el equilibrio. La lluvia implacable, el feroz viento y los truenos iluminados formaban la silueta fantástica de un gladiador romano con su espada de cristal, embistiendo mis pectorales y hasta mi alma. Un rayo explotó en frente de mi cuerpo arrodillado y empapado por la tormenta. Todo se detuvo. Desperté en la habitación del hospital siquiátrico por tercera ocasión. Estos ataques de pánico, luego de mi divorcio, cada día son más insoportables.
http://strange13th.blogspot.com/2011/05/tezcatlipoca-hace-tres-mil-anos-habia.html

Pero siempre sale vivo…, ¿o no?
Lovely!
Que tremendo.
🙂 Abrazootes!!!
Mi futuro…
Muy bueno!
Abrazos!
Abrazotes querido!
Un texto este, que como la mar embravecida, salta cuanto muro ha construido el hombre para adentrarse en su liberación.
Bravo!
Un abrazo.
Gracias 🙂 Saludos y abrazos!