Desde hace meses vivo en este viejo zapato. Es bastante cómodo aunque un poco mugroso. Por lo menos estoy acostumbrado a los malos olores, es más, por qué no decirlo, me fascina respirar el aroma de la putrefacción. Me abre el apetito. También me sirve para esconderme de los depredadores en el exterior que se pasan hostigándome en todo momento. Ya casi me acostumbro a esta nueva vida. No siempre los cuentos ni las películas tienen desenlaces felices. La bruja del bosque como no pudo hacerme comer la manzana me hechizó y transformó en esta repugnante cucaracha. Debí ser más cuidadoso con ella, en especial, que ya la conozco y es vengativa. Ahora mi princesa vivirá sola en mi castillo.
En este alcantarillado subterráneo me siento a salvo y seguiré esperando al hada madrina que no contesta mis mensajes. Debe ser que la telepatía en este cuerpecito tan pequeño no funciona o que la magia de mi hada madrina no traduce el lenguaje de los insectos. No perderé la esperanza, aunque sea cucaracha, no pierdo la fe. Soy sincero, jamás fui tan trabajador para poder alimentarme y todas estas extremidades, ojos y mis dos antenas me facilitan bastante la tarea diaria. Es más divertido que tener decenas de sirvientes que te hagan todo.
Veo en esta oscuridad un punto brillante que me vigila desde lo alto, pienso que puede ser el hada madrina que por fin tomó mi mensaje. Vamos, que no es ella, es una luciérnaga luminosa que ha venido a visitarme y a ofrecerme su amistad.

Genial, como siempre. Gracias.
Gracias amiga!
Wonderful! I especially like the ‘firefly light’ at the end.
Thanks my dear!
Me encantó 🙂