Tuve que asesinarla por ser una vecina entremetida. Mis problemas maritales son mi responsabilidad, ella no tenía que estar reprochándome los cuernos que le pongo a mi marido. Exijo a todo el mundo respetar mi privacidad. Mi espacio es inviolable. Estoy contando cada segundo desde que la lancé desde el noveno piso. Cada gota de lluvia que cae sobre el cristal delantero y el parabrisas del carro me recuerda sus lágrimas cuando ella me suplicaba perdón. No tengo ningún arrepentimiento. Aunque en parte puede que tenga algo de razón. Sé que fue un grave error seducir a Brian, su hijo menor de quince años.
Pintura hiperrealista del excelente pintor italiano Francesco Capello. http://www.justart-e.com/francesco-capello.html

Algo de arrepentimiento tenía pues las gotas de lluvia le recordaban a la vecina pidiéndole perdón. Un saludo
Esas son las claves que los excelentes lectores-escritores como tú descubren a través de la lectura. Un fuerte abrazo amiga.
¡Ja,ja,ja! En poco has dicho mucho: ese es el arte.
Hay amores que matan, nunca mejor dicho… 🙂
Jajaja, me matas pero de la risa. Un abrazote querida amiga!
Hmmm…tengo un vecino entrometido pero no creo que hemos llegado a tales extremos, jajajaja! xoM
Jajaja. Ese comentario es casi otro nanocuento!! Saludos y abrazos!
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Vaya vaya, mi intimidad es mía pero yo puedo fastidiar tu vida…., eso me suena…., felicidades por ese cuento. Muy bueno.
Gracias querida amiga!
que curiosa, exigia respeto , un respeto que ella no tenia hacia su pareja ni hacia a la gente que la rodeaba.
Así mismo es amiga Anna, Un saludo caluroso desde mi hogar! 🙂