—Lo siento, desde mañana, no escribiré una letra más. Me fastidia que me critiquen, o peor, que me juzguen —dijo el poeta malhumorado frente al papel en blanco.
—Ni modo, siempre aparece un valiente que dejará sus huellas sobre mí, aunque se escude detrás del anonimato como tú—ripostaba el papel ante el escritor sorprendido.
Con un grito perforó el papel en blanco exactamente en el centro, mientras en una esquina del escritorio el moribundo bolígrafo, se desangraba.
Imagen debidamente registrada y autorizada por Free Stock Photos.

CUANTAS VECES SOÑAMOS MIENTRAS ESCRIBIMOS, Y CUANTAS VECES QUEREMOS DEJAR DE HACERLO SOBRE EL PAPEL.
Saludos querida amiga! 🙂
Pobre papel y pobre bolígrafo…siempre se mata al mensajero. Saludos.
jajaja Tremenda!!!
Gracias por tu opinión…, simplemente realista…¿o no? Besos.
Saludos querida amiga!
Jajajaja, que mal llevamos la crítica y en un momento dado es la que nos ayuda a mejorar… No echemos la culpa a los demás cuando tratan de ser honestos, porque en el fondo sabemos quien nos dice la verdad o simplemente quien nos adula o trata de ningunearnos, porque quizá su propia autoestima esté por los suelos… Seremos, buenos, menos buenos, regulares o malos del todos, pero para muchos las letras son una necesidad, si no queremos ser criticados, nos lo guardaremos para nosotros, pero nunca dejaremos de escribir, es como el pan para el hambriento. 🙂
Síííí….:) jajaja