Para que conozcan este particular príncipe azul…
El príncipe se quedó dormido. En esta ocasión, después de haberla despertado con un beso. La princesa lo miró insatisfecha. Se enojó tanto la doncella que lo asfixió hasta que sus mejillas se tornaron azules. Jamás su alteza volvió a trasnochar y vivir la vida loca. Ahora sí era su príncipe azul.
