Para compartir con mis amigos y lectores de mi blog personal. Una historia corta con un final que sorprende, la realidad puede ser más fantástica que la ficción. Saludos a todos, Edwin

El niño Fermín se pinta los labios. El pintalabios rojo de la abuela seduce la imaginación. Rellena de curiosidad cada frontera virgen de la boca. La precisión de este hombrecito con el lápiz labial es magistral apenas a los siete años. Boquiabierto no deja de coquetear. Maniobra como un experto el celular regalado por los abuelos para sacar un selfie. Abandona el cuarto. Asegura que nadie lo vea. Sube las escaleras hasta el lavadero ubicado en el ático. Escoge la camisa preferida de su padrastro del canastillo de la ropa sucia. Besa apasionado la prenda elegida en la parte interior del cuello. Arroja la camisa al cesto de lavar sin miramientos.
Murmura. Los escalofríos aparecen. Duda. Teme ser descubierto. Elimina toda evidencia. Baja brincando los escalones de dos en dos. Jadea. Frena. Llega al salón comedor. Examina la nueva pintura que por semanas conquista la atención de todos en…
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