Eres el peor esclavo que he conocido, mira y que pensar en tu emancipación. Hoy 4 de julio de 1972 vienes a celebrar la declaración de independencia ante una reelección garantizada. El reo sabe que está cautivo temporera o permanentemente, pero tú no te has enterado que tienes cadenas hasta en el cerebro. Peor aún, no tienes la capacidad para amar a quien único te puede hacer feliz. Si no puedes amarte a ti mismo, no regreses a mi lado. No tolero a los cobardes, mucho menos a los traidores.
Esas fueron las últimas palabras que la estatua de la libertad profirió al presidente Nixon minutos antes de los actos de celebración del ochenta y seis aniversario de la inauguración.
Nunca la escuchó. Ahora, ya era demasiado tarde…

Mi querido pana Mr. E.
―¡Ay Madre mía! Y siguen saliendo los esqueletos de los clósets en bicicletas… “Ya que la gasolina sigue cara”. Qué diría Henry Kissinger o el general Westmoreland? ¿Será esto otra anomalía? ¡Wow, emancipación! […] Eso es como darle un indulto a Lidia Echevarría. Bueno, después de todo fue lo que hizo Gerald Ford. La verdad es que Nixon y Clinton, jugaban yo-yo juntos, fumaban, pero no se lo echaban al pecho… Siendo uno de ellos impotente ante todo, pero al otro, caramba, le gustaba que le tocaran el clarinete. Y claro, que más te puedo decir… Sino qué, es un extraordinario cuento. Entre fondo y forma… No sé por qué a mí me gustaría volverlo a leer desde una segunda persona…
El Poeta Rascaso
Playa de Fajardo
7-04-2012
Gracias me alegro que te gustara.