Lo lastimas porque te lo permite. El permiso que tienes para humillarlo llega a su fecha de expiración. Aunque la pasión erótica es indeleble, el respeto se va evaporando con cada lágrima que absorbe su cuerpo en el silencio. Una palabra o la indiferencia hieren más que un golpe.
Ser propiedad de ti o no, ese es el dilema. Juegas con él sin arrepentimientos ni límites, conmigo no harás lo mismo. Fui la primera, pegada como un tatuaje en el alma, producto de tu traición.
No voy a tolerar otra en mi lugar. Ni lo pienses.
