¡Cuánta fatiga! ¡Qué gran desconsuelo! ¡Qué dosis gratuita de frustración! El cansancio espiritual la dejó sin fuerzas para esconderse. Es indescriptible la energía que gastó protegiéndose de los paparazzi, de la realeza, del clamor popular, y hasta de sí misma.
¿Para qué? Para nada.
