La doncella Originalidad se enamoró del guapo Plagio. Luego de unos años juntos nació una niña a la que llamaron Intertextualidad. Nadie de la sociedad de escritores aceptó este enlace, pese a que se adoraban con locura. La niña fue considerada ilegítima hasta por los que se dedican a la simple traducción. Eso no era un dilema para la pareja. Sin embargo, la decisión de cómo educarla fue el jaque mate a la relación amorosa. Terminaron separados y la patria potestad compartida.
La pequeña estaba muy trastornada. La herencia de su padre era fuerte pero más aún sus influencias verbales. La madre solicitó a la Real Academia que concediera una orden de protección contra el padre. Ésta fue otorgada de modo parcial luego de varios meses de litigios judiciales. La magistrada Ética aceptó que no se podía definir el daño causado por el padre, pero la fiscal Creatividad logró que se le amonestara por tramposo. Le restringieron las visitas supervisadas a una vez cada tres meses. Luego de unos años Plagio decidió mudarse al extranjero y alejarse de su hija para siempre.
Con los años Intertextualidad se convirtió en una princesa delicada. Tanto que la mayoría de las veces la confundían con su madre. Siempre amará a su progenitor a pesar de la distancia. Ella sabe que soñamos en los sueños de otros y que despertamos sin saber si estamos en la realidad o seguimos en un mundo onírico prestado. El que esté libre de pensamientos e ideas ajenas que tire la primera cita. Solo existe una madre Originalidad, no hay otra, las demás son clones que simulan ser auténticas. Por eso ella respeta tanto a su padre, él nunca tuvo problemas en aceptar abiertamente que era un estafador.
Hoy doña Originalidad y su hija están sorprendidas que Plagio recibió un gran reconocimiento por su ingenio incuestionable. En su afán de evitar el camuflaje y el robo de ideas en las creaciones artísticas inventó un mecanismo maravilloso el cual bautizó con el término de Copyright.

La verdad que me he quedado anonadado, aunque este mal dijido… Torquemada resucita, y manda a quemar a escritor por libelo y falsa representación… jajajajajajajajajajaja, Ta-gueno. Mr. E.
Amigo, usted siempre tan expresivo. Jejeje