Microcuento: TRISTEZA EN LAS GRADAS

Para cualquier fanático del béisbol el atrapar una pelota en un juego de su equipo preferido no tiene precio. Jackson Connor de los Atléticos de Oakland conecta un batazo de foul que rebota en el jardín izquierdo. El jardinero de los Rangers, Josh Hamilton recupera la pelota y la lanza hacia las gradas. “Es mía”, me repito una y otra vez mientras la bola se acerca. Solo existe ella y yo. Este romance únicamente lo pueden entender los deportistas de corazón. Me desbalanceo y caigo a la deriva. Ella es más importante que todo. Hubo un silencio en los bancos. Por fin la toco. Es sublime la sensación de poseerla. El encuentro es muy breve. Tan pronto mi hijo me toca el pie al tratar de no dejarme caer despierto del embeleso. Ya es tarde. Desciendo sin poder agarrarme a la vida y ni siquiera puedo girar la cabeza para mirar por última vez los ojos de asombro de mi niño. Lo lamento hijo, sigo cayendo. Te amo.

Unknown's avatar

About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
This entry was posted in Microcuentos. Bookmark the permalink.

Leave a comment