Estás en la espera que alguien te prenda y sintonice en la frecuencia deseada. No te importa si es en AM o FM. Deseas que te trasteen los botones y suban el volumen hasta que se enteren de tu excitación. Ya las ondas no entran en ti desde la antena a tu generador, ni se iluminan tus fusibles oxidados.
No es fácil que pasen por tu lado y no te miren. Es terrible. Sé que no hay diferencia de estar en este hogar o en la tienda de antigüedades. Lamentablemente todos en la familia bajan la música en sus ipods.

Hahahaha ¡Me encantó! De verdad que admiro mucho la dedicación con la que sigues escribiendo en tu blog. Hoy hice “catching up”. Llevo rato leyendo y me enorgullece que seas tan talentoso, y pues claro, ¡mi papá! Te amo poeta.
Ya me preocupaba un poco, pues no me estabas dando retroalimentación de mis cuentos y reflexiones. Me alegra que te hayan gustado querida hija. Vamos a ver si me sorprendes sacando tu mini-novela en inglés de la cual no sé nada hacen meses. jajaja Yo también de amo.
Haces una buena personificación de la radio.. antigua amiga de las familias, que hacia bailar, informaba de noticias, acompañaba con sus novelas radiales.. y hacia que todos se reunieran a su alrededor, pero que se esta quedando en el olvido. Me encanta cuando dices que ella quiere que le “trasteen los botones, y entren de nuevo las ondas” y volver a sentir esa excitación” es como si hubiese un subtexto de tipo sexual en esa maquina ya olvidada y reemplazada por nueva tecnologia y pronta a enviar a la casa de antigüedades.. y me pregunto si llegara un dia en nuestra vejez en que nos sentiremos como esa vieja radio.
Espero que siempre me trasteen, jejeje… Un abrazo
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That’s true my friendly kaligraf.