Soy distinto, visto diferente y la mayoría piensa que soy un santo. Basta, se acabó el encierro. Es lo mejor para todos. Te entrego la sortija con la que me comprometí a serte fiel. No entiendo cómo después de viejo caí en este enredo. Si cometí pecado serás tú y nadie más el que me juzgue. Perder el prestigio, caer en boca de todos, tener que masticar el rumor que soy homosexual es patético a mi edad. Y lo peor es mantener silencio por respeto a ti.
Algún día se descubrirá la verdad. Por ahora renuncio fulminantemente a mi papado.

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia…
Por favor Nerys no pongas palabras en mi boca, que la Iglesia me excomulga, jajaja. Un abrazo