Los héroes de los comics lo agobian, lo hacen recordar a los dioses de la mitología. Afirma que la presencia de seres imaginarios ha sido una necesidad histórica. Detesta la literatura mágica. Todo lo que le suene a fantasía lo incomoda.
—Los religiosos adjudican a su dios super poderes para aliviar su carga diaria. ¿Y qué alternativa tenemos los ateos? —me interrumpe alterado el protagonista de este relato.
La mayoría hemos puesto en duda la existencia de Dios en algún momento, amigo. A mí me ha costado mucho rebasar las dudas. Por ahora no sé qué recomendarte excepto que leas mis cuentos.
