Cuento las estrellas desde niño. Ha sido mi pasatiempo favorito además de pescar. En la orilla de la playa la brisa adormece mi cuerpo. La sal nocturna es más salada que la diurna, no sé si por la humedad o por la soledad de perderte. Sigo contado los astros celestes en espera de que te asomes en esta oscuridad inmensa. Extraño el desayuno sabroso de frutas frescas, pan, huevo y tocino. Y las caricias y besos de espuma y caracolas al atardecer. Nunca conocí a mi madre, pero tú la sustituiste con valentía.
Ojalá papá, que una de esas estrellas me adopte aunque esté viejo.

Great, very nice
Thanks Captain Coqui. I’m very glad to read your comments. Welcome back!
Muy bonito.
Gracias Enigma por tus comentarios y siempre darme motivación para continuar con mis pequeños relatos.