Estoy dispuesto a ser un donante vivo para ti de un riñón, parte del hígado, un pulmón, una sección del intestino, una porción de mi médula ósea, tejido ocular. Tú me dices para hacer el compromiso contractual. Si muero soy todo tuyo, hasta el páncreas.
Es más, si necesitas el corazón, estando vivo, no hay problema. Prefiero vivir dentro de ti, a perder tu compañía para siempre.

Ese es el amor verdadero 🙂
Saludos!
Así es amiga, un fuerte abrazo!!!
Espléndido!
Gracias por tus palabras.
Me dejo sin aliento. Definitivamente muy elaborado e invaluable microcuento.
Gracias por el cumplido. Así es joven, ese sentimiento de entrega total es el indicador de que nos hemos enamorado, pero si no persiste era un simple espejismo, una mera confusión. Por el contrario si permanece constante son otros 20 pesos. Me alegró saber de ti.