En el pueblo de las sombrillas azules murió el dictador una tarde de otoño, miles de seguidores fueron al camposanto a rendirle respeto, todos llevaban sus paraguas distintivos, las palabras de la viuda los conmovió, aunque no lo suficiente. Por fin se acabo la monotonía, se rebelaron y dejaron de usar la sombrilla azul. Un pueblo libre no tiene que tener el paraguas abierto 24 horas 7 días a la semana, si no hay miedo a la lluvia, en especial, aquella llovizna refrescante a la que llaman libertad. Tarde o temprano los pueblos se rebelan, y descubren que la libertad como la dignidad no tiene color.
Imagen una pintura sacada de http://publiartesjhon.blogspot.com/

Wonderful!
🙂 Thanks you my dear lady!
Muy cierto!
Mas abrazos.
Estoy abrumado de tantos abrazos, jajaja. Pero te soy sincero me gustan los abrazos y más sin son auténticos como los tuyos amigo. Un abrazote desde acá hermano!
El abrazo transmite la felicidad del encuentro .
Al mismo tiempo da liberad para el próximo cuento
Un abrazo grande!!!
Por aquí parece que nos regalen paraguas azules a todos… Fantástica metáfora!
Gracias amiga, jajaja, te quedó buenísimo el comentario. Abrazos desde mi islita….
Hermosa entrada: un gran acicate para sentir el valor de la libertad.
Un buen abrazo.
🙂 Abrazo recíproco amigo!
Mantente en lo excelente. 🙂
🙂