No sabes cuantas veces he navegado en barcos de papel, me fascina, he visitado los lugares más alucinantes e increíbles en mi mundo mágico, hasta he logrado calmar mi sed y mi hambre con bebidas y manjares imaginarios. He tenido la oportunidad de conocer personajes fantásticos que me hacen sonreir ante cualquier adversidad. Lo que nunca me ha gustado son los amigos de papel, ni los que desarrollo en mis cuentos y menos a los que existen en la realidad. Esos que no tienen valores ni principios y se nutren de sus propias mentiras y las publican en las redes sociales con aires de autenticidad.
Imagen – pintura del pintor chileno Mario Gómez

Que gran verdad. Amigos verdaderos sólo con los dedos de una mano se cuentan.
Excelente reflexión.
Besos.
Besotes amiga!
Ese barco tiene razón.
Un abrazo amigo!
jajaja!
El pez tambien tiene razón.
Otro abrazo!
jejeje!
¡Tíralo al medio Comay!
Hey, calla que ya hay varios que se picaron, y pusieron cara de enojo, jajajaja…
Siempre vuela el vértigo de no ser como se debe ser, de como al menos se quisiera ser… Pero ya sabemos: un amigo, tal vez el amigo, es el mayor de los tesoros. Eso fue dicho…
Mi buen abrazo, Edwin.
NB/ ¿Sabes? pasa que no sé cómo hacerme llagar tus entradas por mail. A veces se me pasan, y lo siento. En fin…
Mira querido Al, gracias por tu amistad a distancia, sé que te sobra la autenticidad y la honestidad y te aplaudo por ello. En Puerto Rico, tengo unos cuantos amigos de papel, pero juran que son de diamante, jajaja Un fuerte abrazo y mucho cariño y respeto para ti.
Nota: Lo importante es que los leas y te los disfrutes cuando te sea posible. Para dar seguimiento a mi blog por e-mail, entiendo que al final, en el extremo derecho de la pantalla cuando pones el cursor aparece una pestañita que dice follow y te solicita tu email o arriba a la extrema izquierda para dar seguimiento por el Reader. 🙂
Bien, Edwin, todo agradecido y mil gracias.
Seguiré tu guía: ya ves que no soy ducho en estas lides, como comprenderás que las entradas las deseo para tener más comodidad (sin “llagas” naturalmente para ninguno, jajaja 🙂
Un fuerte abrazo.