La tomaba de la mano,
Era tan frágil su piel,
olorosa como acabada de bañarse,
contaba las manchas rosadas y negras, las venillas,
los contornos y matices azulosos que bordeaban sus uñas
Me cautivaban,
era mi juego favorito acariciar las manitas marchitas
de mi ilustre abuela
¿Por qué si me daba gozo recorrer los senderos
a través de las arrugas y las pecas o lunares en sus manos,
no me puedo disfrutar ahora las que empiezan a salir en las mías?
Imagen sacada de www.taringa.net/

Precioso!!! recuerdo las manos de mi abuela 🙂 me encantaba acariciarlas y su pelo también (suave como bebé)
Buen fin de semana!!
Saludos
Gracias querida amiga!!! 🙂
La abuela…, ella podía tener esas arrugas, pecas, manchas…, tu cariño las recuerda…, pero tenerlas tu/yo…, eso no nos gusta…, nos hace sentirnos viejos…(o menos jóvenes). Pero ¿y todo lo que hemos vivido? Vamos a disfrutar lo que tenemos… Saludos.
Desde luego, mi abuelita y a mi mamá, ambas ya fallecidas las recuerdos con mucho amor y estás en lo cierto, hay que disfrutárselo y envejecer con dignidad. Pero que conste, mis manos ni están arrugadas, sin pecas ni lunares aún, pero cuando vengan estoy preparado pues mi vida me la vivo a plenitud! Un abrazote desde Puerto Rico!!!
Eres un amor. Tengo una entrada preparada sobre el saber envejecer. Espero poderla poner mañana (me estoy quedando sin batería en el i-pad y en mi cabeza, son las 11 y media de la noche) un enorme abrazo desde España.
I enjoyed reading this. Thank you.