Para compartir con mis amigos esta confesión…
Ayer perdí la respiración por unos minutos. Creí que era un ataque cardiaco. No me atreví a llamar a nadie. Salí desorientado al balcón. Miré al cielo. La noche se había tragado la luna y las estrellas. Pensé que moriría sin tener la oportunidad de pedirte perdón. Perdón, si como lo oyes, por no atrever a decirte lo mucho que te amo. Y ahora todo está oscuro, en silencio. Extraño el ruido de tus besos, tu olor, las cosquillas de tu barba en las mañanas. Estas lágrimas no son suficientes para sanar mi dolor. Fui un ingrato. La prisa, los fantasmas, los miedos y mi obstinada hombría no me dejo disfrutar tu dulzura, tu sensibilidad.
Sé que muy pronto nos reencontraremos. Espero que me des la oportunidad de mirarte, de tocarte, de sentirte de nuevo. No tengo idea si hoy es el día de mi muerte. Pero de serlo, en…
View original post 22 more words

Todo -el poema que gira en torno a esta confesión, pienso como poco en cercanía física- aparece con un toque de angustia especial, con esa la atmósfera propia que sabes urdir con maestría admirable. Y ES EN SERI QUE ESTIMO TUS LETRAS MUCHÍSIMO. Un fuerte abrazo, amigo Edwin