El crucifijo

Después de la pesadilla, salí despavorido a comprar un crucifijo. Nunca me han gustado las cruces, ni cuando era creyente. Eso de cargar un hombre muerto en una cruz, con una corona de espinas, lleno de clavos, no es propio para un ateo.

Hoy me despertó el maldito gene de la superstición. Así que sin remedio, busqué uno que se viera original y que no fuera de oro, las pretensiones no las tolero. En contra de mi natura, lo llevé a la iglesia y el padre lo bendijo.

Desde que lo uso como amuleto, el fantasma que me trataba de asfixiar de madrugada con la almohada trasparente, desapareció.

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About edwincolonpagan

Autor del libro "Mi Peor Enemigo Soy Yo". Pintor, cuentista, planificador profesional, profesor universitario y motivador. 101% Puertorriqueño.
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