
La busqué en hospitales, cementerios, hasta debajo de las piedras. No debí ofrecer matrimonio a una divorciada reincidente.
Recuerdo los reproches de mamá cuando te esperaba en el altar: «¡La basura al zafacón!».

La busqué en hospitales, cementerios, hasta debajo de las piedras. No debí ofrecer matrimonio a una divorciada reincidente.
Recuerdo los reproches de mamá cuando te esperaba en el altar: «¡La basura al zafacón!».