
Todos, traviesos
bebés exploradores
sobre mis pechos.
Ungen las babas
junto al marfil de leche
recién brotado.
Suaves exploran
las ubres descotadas
sumisa piel.
Deditos fieles
bautizan el santuario
de mis dos lunas.
Escapa el néctar
blanco de mis pezones
agua bendita.
Demanda mamar
la almacenada miel
pozos de leche.
Iluminan con
saliva inocente
caricias lácteas.
Tiene aureola
cada dedito alado.
Vuelan muy alto.
Oda al viento
crucemos hasta el cielo
en pie de lucha.
Soy la mujer
que transforma tus manos
en alas finas.
