El viscoso mal humor y respingue de las jefas es intolerable. Mujeres de piedra, de poca dentadura, pues no sonríen ninguna de las dos. Mujeres de zapatos elegantes y cerrados, de medias de nylon, de bufandas de colores pasteles y medallones de brillo reflejan en su mirada desafiante un hambre insaciable de ser realmente amadas.
Mujeres que le hacen daño a su sexo y atentan contra la autenticidad. Mujeres que asustan a los hombres intimidando con su propio prejuicio a la inversa. Mujeres que nacieron de una sombra en sus cavernas y morirán en otra. Mujeres enloquecidas por un poder temporero, marginan y quieren humillar a los kamikazes.
