
Alunicé sobre tu superficie llena de cráteres. Sabía que no iba a sobrevivir si permanecíamos juntos. Subí y bajé por todos los orificios inimaginables buscando una salida. El olor y la textura de tu cuerpo recién fermentado me limitaron el oxígeno. Mareado me desmayé.
Cuando desperté, tú y yo seguíamos en este universo congelado.
Estaba de suerte, el quesero abrió la puerta y pude volar fuera del freezer
