Hamid lo decapitaron después de muerto. Su cabeza rodó aturdida por el desierto. Su esposa e hijos menores jamás olvidaron el suceso. Fue de madrugada cuando zarpó con otros pescadores, entre primos, hermanos y amigos a buscar el sustento de la familia. Tres embarcaciones fueron a descubrir la tristeza en la península arábiga. Se oscureció el firmamento. El viento comenzó a soplar con furia. Las tinieblas no los ayudaron a saber por donde iban y muchos menos a dónde llegarían.
—¡Esto es una tormenta, Hamid, estamos perdidos!
—No se preocupen, hemos salidos vivos en situaciones más difíciles. Así que calma, pronto pasara.
En unas horas amaneció y las tres lanchas habían pasado la tormenta. Todos estaban ilesos.
De pronto, la sirena y los tiros de los guardacostas se acercaron rápidamente a los botes. Los oficiales apuntaron con los rifles a los humildes pescadores y los golpearon.
—Están en aguas de Arabia Saudita, y ustedes no están autorizados a entrar en esta zona. De seguro son espías del maldito gobierno iraní.
—Somos pescadores, la tormenta nos arrastró sin querer a sus costas —respondió Hamid mientras permanecía arrodillado en la barca.
El gobierno saudita tomó represalias contra los veinticinco pescadores iraníes y los acusaron de narcotraficantes para mantenerlos encarcelados. Los aislaron y no permitieron comunicación ni con sus familiares ni con los consulados de ninguna nación. Pasaron meses tratando de rescatar por la vía diplomática a estos pobres marineros. Todo fue en vano. Pudo más el odio que la razón. Todos sin excepción fueron decapitados. Hamid fue el último, vio caer la cabeza de su hijo mayor, hermanos, primos y amigos ante sus rodillas.
Cuando por fin le tocó el turno para ser degollado, segundos antes había muerto.

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Huy que fuerte!!! Es una historia bien narrada. ¿Sucedió en realidad? Desde el principio acapara tu atención pues no puedes resistir el entender por que alguien es decapitado después de muerto.