Trato de no pensar en ella. Es tan difícil. Mientras manejo hacia el campus miro por el retrovisor y regresa su recuerdo a mortificarme. Deseo llegar al recinto para enfrentarla de una vez. Estaciono el auto, recojo todos los libros, documentos, ipad, iphone y me dirijo a la sala de la facultad. Saludo a mis compañeros profesores y me acerco a la mesa de trabajo sin
perder tiempo. No puedo concentrarme, ella se adueña de mi conciencia.
Entro al baño y trato de quitarme la idea de eliminarla. Es en vano. Me froto, una y otra vez sobre el pantalón para ver si logro que desaparezca. Salgo del lavado desorientado. Todos me miran. Paquito, el profesor de cálculo me observa con detenimiento.
—Mano, ¿qué rayos te pasó? — exclama mirándome la mancha blancuzca en el lado derecho del pantalón.
—Nada, me puse a cepillarme los dientes en el carro y ocurrió este desastre — le contesto mientras muestro a todos mis pares la consecuencia de vivir la vida a toda prisa.
Aún falta lo peor. Hoy son los exámenes finales y dentro de unos minutos debo enfrentar las miradas malintencionadas de mis queridos estudiantes.

Es muy ingenioso este minicuento, pues nos demuestra cual “estereotipados” estamos, y que cuando vemos la palabra “ella” viniendo de un hombre que no puede sino pensar en “ella”.. jejeje pensamos que es una mujer, cuando podría ser cualquier cosa. Seguimos avanzando en la lectura y dices que debes eliminarla entonces la mente vuela a una escena de pasión en la que el hombre planea un asesinato. Y resulta que se trata solo de una mancha. Es muy ilustrativa tu historia para que veamos nuestros acondicionamientos. !Me gusto mucho! Eres un genio.