En un pueblito sin nombre, con no más de cien habitantes, nunca habían conocido el azul del cielo. No había sol ni luna, tampoco había estrellas. De vez en cuando, se divisaba una lluvia de estrellas fugaces. Un pececito volador muy travieso, jugando se tragó una de ellas al caer a su lado. Ahora, el hermoso pez iluminado se mantiene en las profundidades del océano para dormir y cuando despierta se pasa volando por los aires.
Desde este momento, el pueblo disfruta, aunque intermitente, de claros de luz. Así, el día y la noche nacieron de una travesura en el mar.
Imagen sacada de http://es.blingee.com/blingee/get_code/128444113?image=784524697

Hay un cuento inuit que habla de un animal que creó el sol, pero los habitantes se enemistaron con él y el animal, un pájaro creo, les condenó a sólo disfrutar del sol una parte del año. Así explican ellos las oscuridad del polo.
Nunca había oído esa historia, pero está interesante. Aunque no logro entender por qué hay que poner velos de maldad o castigo a la belleza y misterios de la naturaleza. Un abrazo amigo. Gracias por tu apoyo!!
Es un cuento infantil, Edwin.
¡Bello!
Un abrazo,
Jesús
Gracias amigo mío!!!
¡Mucha salud!
Enredando con la luz y la oscuridad, con el agua y el aire, nos descubres el mistrio de los días y las noches. Un cuento precioso. Gracias.
Gracias por tus halagos, me llenan de emoción y motivación para seguir escribiendo. Abrazos amiga escritora!
Es la metáfora más linda sobre el día y la noche que leí nunca, gracias amigo.