Después de esperar diez meses, el cartero trajo correspondencia. A pesar que no tenía remitente, reconocería esa letra cursiva dondequiera. Me emocioné, el corazón parpadeaba, los latidos estaban descontrolados y quedé sin respiración. El sobre estaba perfumado con ese olor peculiar que me hacía temblar desde que te bajabas del carro.
Abrí el sobre, desdoblé el papel con la prisa de leer tu carta. No me sorprendí al hallar un beso marcado con pintalabios de tu color favorito en la hoja en blanco, sin una palabra, sin una letra.

Sin palabras. 🙂
jajaja, muy travieso y creativo!!!
same here… 🙂
jajaja, I love your comment 🙂
Creo que no hacía falta no?
Exacto!!
Qué romántico!!! Me encanta esa forma de mostrar el perdón…
Jajaja, somos dos!!!
¡Qué buena idea! Hahaha!
Te gusta hacer sufrir, lo sé todo!!! jajaja
Hahahaha, ¡me chotié’!
jajajaja… 🙂
A veces las palabras son sustituidas por recuerdos. ME ENCANTO!!!!
Muy cierto, saludos y gracias por visitar el blog.