
Soy Pablo, el auténtico, uno de los ancianos de Bandelier. Si el anuncio dice que estás invitado a entrar a mi hogar, te están mintiendo. He tenido que soportar durante años la llegada de arqueólogos, fotógrafos, pintores, historiadores y turistas. A la verdad, a mi familia le incomoda que lleguen a nuestra casa forasteros.
Es cierto, tenemos las vistas panorámicas más bellas del planeta a una altitud impresionante. Pero te advierto que, aunque veas esas escaleras invitándote a entrar, ni la cueva ni mi pueblo las pusimos ahí.
Este es el cielo de nuestros ancestros y somos los ángeles que surcamos la oscuridad con orgullo de ser libres. No temas, nuestros dioses nos han enseñado a compartir las bellezas que encierra silenciosamente nuestra oscuridad, pero la empresa de excursiones Bandelier Travel no es la más confiable, te lo asegura el murciélago real del monumento.
Este rincón es oscuro para los humanos, pero para nosotros está lleno de colores y matices. Te ayudaré personalmente a que disfrutes la travesía y descubras los secretos de este lugar encantado. No me queda otra, pues con inteligencia artificial han utilizado mi imagen sin mi autorización y no quiero perder mi prestigio. Esto es fraude digital.
Bueno, entras bajo tu propia responsabilidad…
