
Los invitados permanecieron en silencio ante el desfile de la novia hacia el podio donde el cura, el novio y los padrinos esperaban. Victoria llegó con una sonrisa. Alejandro la levantó y la puso en el taburete decorado con tela de seda y rosas blancas. La dama de compañía le acomodó la cola del traje.
Ella miró hacia arriba, él hacia abajo. Sus ojos llenos de felicidad lloraron. Al iniciar la ceremonia el cura movió su cabeza en zigzag hacia los novios. Todos los invitados y familiares quietos ante la escena que desbordaba sentimientos puros en el sagrado recinto.
La boda fue publicada en las revistas más prestigiosas del país. Los videos y reels acapararon el primer lugar por tres días consecutivos.
Luego de un noviazgo de diez años y graduarse de doctores en psicología con honores, decidieron juntar sus vidas en matrimonio. Contra viento y marea él desposó a su vecina de la infancia que había nacido sin brazos… sin piernas.
