
Te deje leerme.
Que me pusieras las manos una y otra vez.
Que con tus dedos mojados separaras mis páginas.
Manoseado.
Echabas a perder cualquier momento de intimidad.
Decepcionado.
Marcabas los márgenes superiores del manuscrito sin justificación.
Paralizado.
Manchabas con alcohol y tabaco el inicio de nuestra relación.
Asustado.
Arrancabas salvajemente el capítulo final.
Desconsolado.
Me abandonas en el mismo lugar.
Mudo.
Cerrabas el baúl sin despedirte.
